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Veronica
Ruiz del Vizo

DIGITAL STRATEGY

 VENEZUELA

Veinticinco años han sido suficientes para alcanzar lo que muchos obtienen en la tercera
década de su vida. Verónica Ruiz del Vizo Pedrique forma parte del 15% de emprendedores
que mantienen un negocio propio; además de unirse al grupo de madres empresarias, hace
veintisiete meses. Esta joven precoz aprovechó todas las oportunidades que las redes sociales
pueden ofrecer e hizo de su trabajo su vida y diversión, por lo que se puede considerar como
una de las pioneras venezolanas en el mundo de los nuevos medios, título que obtuvo gracias
a la mezcla infalible de motivación: pérdidas familiares, independencia y golpes de suerte.
Aunque muchos creen que es una súper mujer, ella no se ve así misma como tal. Aunque son
muchos los jóvenes que podrían verla con ojos de admiración, ella se cohíbe con tan solo
mencionar la posibilidad. Aunque algunos creen que dormir es la clave del éxito, ella ve
en sus horas de insomnio una herramienta para hacer que su día tenga más de veinticuatro
horas. Y entre tanto ajetreo, que comienza a golpe de seis de la mañana, en su vida la
comida pasa a un segundo plano, a pesar de que muchos rechazan la idea de saltarse la hora
de almuerzo por el trabajo.
Pero así ocurre cuando se está al mando de su propia vida y de la vida de otro ser humano; de
una revista y de una empresa; de la renta y de la universidad. Las responsabilidades que esta
emprendedora de la web 2.0 ha adquirido, incluso antes de obtener un título de educación
superior, a veces podrían ser delegadas en alguien más, solo si la biotecnología pudiera clonar
humanos actualmente. Y es que, como afirma Leo Felipe Campos, ex pareja de Ruiz del Vizo
y padre de su hija, ella se acabaría si la dejaran inactiva durante una semana.
Es así como esta mujer se convierte en el arquetipo de la joven empresaria que no
tiene tiempo, pero que necesita de un estatus socioeconómico para sentirse productiva
y satisfecha. Para allá va la tendencia del siglo XXI. Con esas características de madre
empresaria, que se mezclan con la experiencia y éxito en la producción de contenido web
y en el mercadeo viral, Ruiz del Vizo se embarcó en la postmodernidad antes que muchas
personas de su edad.
Vida 2.0
Cuéntale a tu corazón, ¡Qué pasa!, Cuentos para Carlota y Revista Ojo son los nombres de
los blogs en los que Ruiz del Vizo ha dejado su huella de George Owell en potencia (escritor
de su libro favorito, 1984). Actualmente, consume los bytes del servidor Tumblr en el que
escribe desde 2009. Además, forma parte de la comunidad de internáutas que se comunican,
informan y expresan en el Twitter, Facebook, Myspace, Fromspring y YouTube. Desde los
géneros periodísticos más complejos, hasta las historias más personales y viscerales —pasando
por cuentos ficticios y videos caseros— pueden encontrarse en la web al colocar “Verónica
Ruiz del Vizo” en la barra del buscador de Goggle.
Ahí en ese espacio, esta joven entrenó la habilidad que se le da por naturaleza y que estiliza
en la universidad. Ahí, comparte su pasión por la música y deja saber al mundo su deseo no
alcanzado: la actuación. Con las herramientas comunicacionales de Internet presenta a la
opinión pública el nombre de su hija, sus fotos y grabaciones llenas de morisquetas y gestos
propios de una niña de dos años. Hace catarsis de su frustración por la situación venezolana
y deja ver las aspiraciones por construir una Venezuela más sana, culta y segura para Carlota
(su hija). Ahí en esos “diarios” cibernéticos muestra su lado sentimental, tanto como deja
escapar el egocentrismo propio de quien se sabe hermosa.
Además de publicar el noventa por ciento de su vida en ellos, Ruiz del Vizo emplea esos
espacios como herramientas de trabajo. A través de las redes sociales hace publicidad a su
primer hijo, la revista Ojo, y anuncia los eventos de mercadeo viral que su mente creativa
está dirigiendo: Día Retro, Flashmob El Tolón y Flashmob El Recreo son algunas de las
actividades que han tenido lugar gracias al poder viral y la planificación estratégica de esta
joven 2.0.
Sin embargo, existen aspectos que ella asegura jamás publicaría por seguridad personal. En
estos blogs y sitios web no hay pistas que den con la ubicación de su residencia o los sitios
que suele visitar. Tampoco hay referencia a cuentas bancarias o cantidad de dinero que
obtiene de su trabajo. Pero llama la atención que, a pesar de no ser un elemento que atente
contra su integridad física, en las redes sociales no se menciona la razón de la muerte de su
madre, aunque sí se leen los restos del dolor que causó en ella.
¿Qué la hizo crecer?
Marlene Pedrique murió hace casi cinco años. Después de una fuerte enfermedad, recaídas
constantes, visitas a hospitales, días en coma y montones de medicinas Ruiz del Vizo encontró
tirada en el piso a quien la nombró como a un personaje de la historieta Archie. Después de
una noche de diversión cotidiana en casa de un amigo y en compañía de su hermano Rolando,
la joven palpó en su madre la frialdad y la dureza de la muerte. Después de veinte años de
discusiones entre mamá e hija, consejos no aceptados y gripes curadas por el toque materno
ella se convirtió en huérfana.
A partir de esa enfermedad, Ruiz del Vizo tuvo que adoptar un rol mucho más cercano
al de un adulto y muy lejos del de un joven post adolescente. Mezclado con su anhelo
de independencia la responsabilidad de cuidar de su mamá y su hermano no consiguió
reproche en ella —ya para esa época trabajaba en proyectos editoriales—. Sin embargo,
la desintegración familiar después del fallecimiento, sí la afectó lo suficiente como para
motivarla a crear su propia familia.
Con su hermano y su padre fuera del país, Ruiz del Vizo no se resignó a la soledad. Luego de
una postulación al puesto de pasante en la revista Plátanoverde, un correo de agradecimiento
por parte de ella y unos cuantos más por razones múltiples, Leo Felipe Campos y Verónica
Ruiz del Vizo planearon conocerse un poco más durante una cena. Tres años viviendo juntos y
una hija deseada fue el resultado de aquél encuentro.
Deseada, sí. Porque a pesar de lo que muchos imaginan, Carlota Campos fue un nacimiento
planificado. La decisión precoz se dedujo de esa separación familiar que tanto le dolió a Ruiz
del Vizo y, por supuesto, al enamoramiento que había entre la pareja. Y ahora, aunque están
separados, ambos hablan el uno del otro con palabras que dejan notar la amistad que existe y
la relación de apoyo que se creó alrededor de ese nacimiento.
Otro impulsor del acelerado crecimiento de esta joven es la intervención de la hacienda
familiar. Para el 2009 el nombre de la familia figuró en la lista de los dueños de tierras
expropiables. Sin embargo, hasta el momento, ese objetivo no se ha llevado acabo. La
propiedad, que se encuentra en Valencia, se mantiene en un limbo en el que ni el Estado es
el dueño ni la familia tiene derecho a lucrarse de la producción de su patrimonio.
Ese limbo cobija la existencia del último pariente de Ruiz del Vizo vivo y que permanece
en territorio venezolano. Su abuela paterna, Gladys, inmigrante cubana, es de esas señoras
que bien podrían tener cien años con apariencia de setenta. Ambas se ven a menudo a pesar
de ser parientes que viven en ciudades diferentes; y es ahí, en medio de las tantas visitas
mensuales y en la excelente relación entre ellas, donde surge el temor de que, esta vez, el
ciclo de la vida respete los tiempos como debe de ser.
No se lamenta por ninguno de estos momentos de su vida pero, al preguntar por situaciones
que desembocan en ellos, se ve la herida que aún existe en ella. En alguno de sus blogs
se narra el encuentro con el cuerpo de su madre y se plasma la nostalgia por la ida de su
hermano, dejando ver cuáles son los puntos débiles de Ruiz del Vizo. No obstante, ella ha
sabido convertir los sentimientos negativos en razones para comenzar una vida exitosa.
Renacer de las cenizas
Mientras todo esto ocurría en la historia de Ruiz del Vizo, ella se mantenía activa. De hecho,
si se pudiera comparar con un tema musical de uno de sus géneros favoritos de música, ese
sería Stair way to heaven.
Así es. Su acelerado modo de vivir no se ha detenido por nada. De niña, cuando no estaba
perfeccionando su técnica de montar caballos en los juegos de barriles —deporte que consiste
en esquivar con el caballo, en el menor tiempo posible, las pipas dispuestas en triángulo
sobre el terreno—, estaba aplicando sus instintos maternales en el Camping Rincón Grande.
Cuando no estaba cuidando a su “tropa”, estaba en su colegio, Mater Salvatore, practicando
teatro o abriendo un periódico escolar.
Luego, cuando llegó el momento de decidir su futuro, Ruiz del Vizo escogió ser Licenciada
en Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello. Una carrera que le ayudaría
a pulir lo que simplemente era intuición y le enseñaría las técnicas adecuadas para que su
trabajo fuera exitoso.
A los veinte años de edad se hizo la editora más joven de una publicación comercial.Portada
plus, revista para el mercado tachirense, le dio la oportunidad para que desarrollara su
talento. La revista Complot también supo ver la calidad en su trabajo; al igual que la emisora
radial Éxitos y La Mega.
La independencia de Ruiz del Vizo no era solo una actitud de rebeldía con su familia, sino más
bien un aspecto de su personalidad que le sirvió para convertirse en emprendedora. Entre
clases universitarias y una barriga de embarazo, se comenzó a gestar su hijo de tinta y papel.
La revista Ojo surgió con algo de golpe de suerte. Cubriendo un evento, Ruiz del Vizo conoce
a un hombre que se interesa por la idea de crear un medio impreso que se especializara en la
cultura emergente y que ofreciera mayor calidad de contenido. Quizás fue la vibrante alegría
o la pasión en sus palabras lo que motivó a Oswaldo Cisneros a entregarle su tarjeta. De
esta manera, la casualidad encontró a la insistencia y, con el apoyo financiero adecuado, el
nacimiento de la primera edición se anunció en el Facebook de cada uno de sus integrantes.
En menos de tres años, la revista ha sido premiada en dos oportunidades por el concurso
argentino: Taschen D&AD, galardón que se ofrece por la excelencia en diseño.
Este medio tradicional se complementó con actividades que dieron lugar a la empresa que
Ruiz del Vizo creó unos meses más tarde. El contrato con el British Council (Consulado
Británico) sirvió de razón para convocar a través de las redes sociales a un flashmob en El
Tolón, en el que setecientos jóvenes llegaron al centro comercial bailando al son de la música
en sus audífonos. A esta estrategia publicitaria siguió el Día Retro, flashmob organizado con
Pepsi que buscaba traer el pasado al presente durante un día: los estudiantes de diferentes
universidades asistieron vestidos con la moda retro y en cada una de sus cedes académicas se
colocaron afiches de fotos antiguas.
Con estas experiencias en su haber, Ruiz del Vizo decide emprender su propia empresa
publicitaria: Ojo Viral Marketing. Esta agencia publicitaria que utiliza el mercadeo viral como
estrategia creativa para causar impacto en los jóvenes, maneja las cuentas de Pepsi, Doritos
y Ruffles, entre otras. Es en este negocio en el que la joven pone a prueba su capacidad
creativa y de relacionarse con los demás, pues cada flashmob (acción organizada en la que un
gran grupo de personas se reúne de repente en un lugar público, realiza algo inusual y luego
se dispersa rápidamente), por ejemplo, requiere de un fuerte poder de convocatoria a través
de las nuevas plataformas comunicacionales.
Por decisión propia, las responsabilidades de esta moderna joven empresaria no cesan. Clases
de actuación y modelaje formaron parte de la lista de actividades extracurriculares que se
reemplazaron con proyectos culturales como el de Arte consumo en casa y la locución en
un programa radial que se transmite los sábados por la emisora 107.3: Las diez estelares.
Su anhelo de actriz y gusto por el teatro se refleja en el primer proyecto, el cual convierte
la sala de los hogares en tarima teatral; en el segundo, su deseo musical, escrito en varias
entradas de su Tumblr, se convierte en dos horas de locución acompañadas de los diez
mejores temas de la semana.
Y como si fuera poco, entre los planes a futuro de Ruiz del Vizo se incluye la producción de un
libro sobre el mercadeo viral y los nuevos medios.
Ruiz del Vizo vive su vida como Doogie Howser, el personaje de la serie estadounidense que
se transmitió en la televisión venezolana con el nombre de El doctorcito. Sus amigos así la
llaman por su precoz juventud y profesión exitosa. De hecho, tan acelerado es su ritmo de
vida que ya ha pensado en el epitafio que coronará su tumba, al igual que el Marqués de
Sade, Groucho Marx y Miguel de Unamuno, personajes de la historia que dejaron este mundo
con indicaciones para su lápida. La suya debe tener la inscripción “Just like heaven”, canción
de la banda de rock The Cure.
Es probable que esta joven venezolana logre cosechar triunfos que ni ella misma imagina.
Es probable que estos no se conciban en la tierra que la vio nacer. Aún le queda mucho
camino que recorrer y una toga y birrete que conquistar. Mientras tanto Verónica Ruiz del
Vizo, hija de Marlene y Rolando y madre de Carlota, seguirá anunciando sus éxitos en la red
2.0, creando cuentos infantiles para leer a su niña, descubriendo nuevas formas de cruzar
fronteras en el mundo de los medios y preparando limonadas con los limones que aparezcan
en el camino —la metáfora no se cumple en la realidad, porque ella no tiene ni pizca de ama
de casa—. Es probable, también, que alcance todo lo que se proponga, porque ahora tiene
un nuevo impulsor durmiendo en una cuna. Ella, aunque no se ve como tal, le enseñará a
Carlota que una súper mujer no necesariamente existe solo en historietas, ni ostenta poderes
mágicos.